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La pedagogía de nuestro colegio es la PEDAGOGÍA DEL EVANGELIO. El alumno es un ser en crecimiento, que necesita ser ayudado, acompañado, guiado, la familia en primer término, y la comunidad educativa, elegida por los padres, en segundo, tienen esta misión. 


El PERFIL DEL ALUMNO del colegio San Antonio de Padua II es: Una persona creyente, autónoma, abierta a los demás, abierta al mundo, académicamente eficiente y protectora de su medio ambiente.

Crecemos como personas mediante una enseñanza personalizada,

afrontando retos y dominando la tecnología.

Como Colegio Diocesano que somos, trabajamos conjuntamente con el Plan de Pastoral de la diócesis. ¡Ya el octavo curso que contamos con un lema pastoral para los Colegios Diocesanos!: En años anteriores: “Habla Jesús, yo te escucho”, “Jesús está en mi vida”, “¡He conocido a Jesús! ¡Te lo voy a contar!”, “¡Anunciamos el Evangelio con Alegría!, “¡Convertíos y creed en el Evangelio!” , “Sabed que yo estoy con vosotros” y el curso pasado “Hagamos lo que ÉL nos dice”. Este año:

 

Son muy importantes las acciones que a lo largo del curso realizamos en el ámbito pastoral: celebración de inicio y final de curso, oraciones de la mañana, vivencia de los tiempos litúrgicos, celebraciones de la Palabra, Competencia Espiritual... Con estas acciones explícitas y en lo cotidiano de cada día, el colegio es lugar de evangelización, se hace posible el «encuentro con Jesucristo», nos reconocemos como hijos de Dios y vivimos la alegría de anunciar el Evangelio.

 

Para descargarte o leer el tríptico elaborado por la Fundación San Vicente Mártir (FSVM) sobre el carácter propio de los Colegios Diocesanos,

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Para descargarte o leer el Reglamento de Régimen Interno (RRI),

 

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Padre Dios, has puesto en nuestras manos esta criatura maravillosa que es nuestro hijo (…)

Nos has hecho instrumentos tuyos, instrumentos de tu amor, para cuidarlo y ayudarle a 
crecer como buena persona y buen cristiano. Ayúdanos, Señor, en esta hermosa y enorme tarea.

Que nunca nos falte la fuerza de la fe para seguir trabajando, a pesar de las muchas dificultades. 

Que no perdamos la esperanza en una vida mejor para nuestra familia y para todo el mundo.

Y sobre todo, Señor, que seas siempre en nosotros la fuente del Amor, un amor disponible, atento y
entregado, un amor fiel y cariñoso, un amor fuerte, como el que Tú nos regalas cada día.

Con fe, te lo pedimos.